Cierras la app de noticias y te quedas mirando la pared. Ha habido un atentado con bomba en algún lugar en el que nunca has estado, un vídeo de gente corriendo, una niña llorando con polvo en el pelo. Durante un segundo notas un vuelco en el estómago. Luego… nada. Vuelves a hacer scroll, casi en piloto automático, y la siguiente tragedia se siente extrañamente plana, como si estuviera pasando en un videojuego, no en la vida real.
Te das cuenta de que el café te sabe soso. El pecho se te siente apretado pero vacío al mismo tiempo. No estás exactamente triste, ni enfadado, ni tampoco bien. Simplemente… desconectado.
Te preguntas cuándo se bajó ese interruptor.
Cuando las noticias te ponen las emociones en silencio
Llega un punto en el que las noticias angustiosas dejan de impactarte y empiezan a adormecerte. Al principio, cada titular golpea como un puñetazo: inundaciones, tiroteos, guerras, incendios. El cuerpo reacciona con un sobresalto de miedo, una descarga de adrenalina, quizá incluso lágrimas.
Después de semanas o meses así, algo cambia. Sigues leyendo las historias, sigues viendo los vídeos, pero tu respuesta emocional se siente amortiguada, como si alguien hubiera bajado el volumen en tu cerebro. Piensas: «Esto es horrible», pero la sensación no termina de llegarte al corazón.
Ese hueco entre el pensamiento y la emoción es donde el entumecimiento emocional se instala en silencio.
Imagina una escena cotidiana. Estás en el sofá, viendo a medias una serie mientras haces scroll por redes sociales. Te aparece un directo desde una zona de conflicto. Entras. La gente grita en un idioma que no entiendes, la cámara tiembla, suenan sirenas de fondo.
Lo ves 30 segundos, quizá un minuto, hasta que te supera. Sales, cambias a una cuenta de memes y te ríes con un gato haciendo algo ridículo. Veinte segundos después, tu cerebro ha pasado del horror al humor con un latigazo. Y repites ese ciclo varias veces sin pensarlo.
Los investigadores llaman a esto doomscrolling (scroll apocalíptico), y los estudios han vinculado una exposición intensa a noticias de crisis con más ansiedad, problemas de sueño y síntomas cercanos al estrés postraumático. Sin embargo, por fuera puede que simplemente te sientas «bah».
Lo que ocurre es que tu sistema nervioso intenta protegerte de la sobrecarga. Cada pieza de noticias angustiosas activa una respuesta de estrés, aunque tú estés físicamente a salvo en el sofá. Con el tiempo, esa activación repetida sale demasiado cara. Tu cerebro empieza a amortiguar tus reacciones emocionales solo para que puedas seguir funcionando.
Aquí entra en juego el trauma vicario. No estás allí, en la zona del desastre, pero tu mente absorbe el miedo, la impotencia y el shock a través de pantallas e historias. Se acumula despacio, como el polvo en una habitación que nunca terminas de limpiar a fondo.
Puede que no te derrumbes por un gran acontecimiento. Simplemente cargas con un peso silencioso, con una capacidad cada vez menor de sentir plenamente, sobre todo ante el dolor. Así es como se acumula. En silencio.
Cómo el trauma vicario se cuela en tu vida cotidiana
Una forma concreta de protegerte es poner un «contenedor de noticias» en tu día. Es decir, elegir un tiempo y un lugar limitados para consumir noticias, en vez de permitir que goteen en cada momento vacío. Por ejemplo: 15 minutos por la mañana con un medio fiable, y otros 10 minutos a primera hora de la tarde.
Fuera de esas franjas, no abras apps de noticias ni pulses alertas de última hora. Incluso puedes mover los iconos de noticias fuera de la pantalla de inicio, o desactivar por completo las notificaciones push. De repente, el dolor del mundo deja de estrellarse contra tu sistema nervioso de forma aleatoria.
Sigues informado. Simplemente no estás en permanente «espera emocional».
Mucha gente se siente culpable incluso por planteárselo. Se dicen: «Si hay personas viviendo estos horrores de verdad, lo mínimo que puedo hacer es mirar, leer, dar testimonio». Ese sentido del deber moral puede ser muy poderoso. Y también puede atraparte.
Seamos sinceros: nadie lee todas y cada una de las noticias de última hora de un modo saludable. La mayoría picoteamos, reaccionamos y luego nos quedamos insensibles. La culpa crece, junto con un resentimiento secreto hacia el flujo interminable de malas noticias. Puedes saltar a la mínima con tus seres queridos, sentirte demasiado agotado para ayudar en tu entorno, o empezar a evitar mensajes de amigos que lo están pasando mal.
La paradoja es brutal: cuanto más te expones sin límites, menos presente y compasivo acabas siendo.
Hay un nombre para esta erosión silenciosa de tu ancho de banda emocional. Terapeutas y trabajadores humanitarios lo llaman trauma vicario, y no afecta solo a profesionales. La gente corriente también puede experimentarlo simplemente por estar inmersa en el dolor ajeno online.
No tienes que estar en medio de un desastre para salir herido por él. Tu empatía es porosa, y las historias que consumes se filtran dentro.
Para evitar que esa empatía se queme, ayuda traducir el testimonio pasivo en pequeñas acciones aterrizadas. No grandes gestos, sino movimientos sencillos como:
- Elegir una causa a la que apoyar, en lugar de seguir todas las crisis a la vez
- Donar una pequeña cantidad mensual, para no sentir que debes «pagar» con angustia constante
- Hacer voluntariado a nivel local, donde tu sistema nervioso pueda experimentar alivio y sensación de control
- Equilibrar cada sesión de noticias duras con algo calmante: un paseo, música, una llamada con un amigo
- Hablar abiertamente de tu entumecimiento con alguien de confianza, en lugar de culparte en silencio
Convivir con las noticias sin perderte a ti mismo
El trauma vicario no siempre parece dramático. A veces se parece a no reírte tan fácilmente como antes. O a desconectarte a mitad de una conversación porque tu cerebro sigue procesando ese vídeo que viste esta mañana. A veces es una inquietud silenciosa al despertar, sabiendo que lo primero que te enseñará el móvil es otro desastre.
No estás roto por reaccionar así. Y tampoco eres egoísta si necesitas tomar distancia. El entumecimiento emocional es menos un fallo personal y más una respuesta humana a un mundo que te entrega cada tragedia directamente en las manos, durante todo el día.
La pregunta no es si te importa lo suficiente. La pregunta real es cómo puedes preocuparte de forma sostenible, sin sacrificar tu estabilidad mental en el altar de la conciencia constante.
Puede que eso implique experimentar: una semana con franjas estrictas de noticias, otra en la que evites por completo los vídeos gráficos, otra en la que te centres en reportajes largos en vez de clips impactantes. Quizá dejes de seguir ciertas cuentas, o le pidas a un amigo que te avise si ocurre algo verdaderamente importante en lugar de comprobarlo de manera compulsiva.
Algunos días volverás a caer en el scroll. Otros, te sentirás un poco más centrado, más capaz de sostener a la vez el dolor del mundo y tus pequeñas alegrías en el mismo cuerpo. La vida emocional no es un interruptor de encendido/apagado; es un dial que puedes ajustar.
Si algo en ti reconoció esa sensación plana y entumecida del principio, ya estás prestando atención. Y ese darse cuenta, silencioso, es el primer paso para alejarse de la acumulación callada y acercarse a una forma de relacionarte con el mundo que no te borre.
| Punto clave | Detalle | Valor para el lector |
|---|---|---|
| El entumecimiento emocional es protector | El cerebro amortigua las emociones tras la exposición repetida a noticias angustiosas | Reduce la autoinculpación y explica por qué te sientes «desconectado» |
| El trauma vicario se acumula en silencio | Pequeñas dosis del dolor ajeno a través de pantallas se suman con el tiempo | Ayuda a detectar señales tempranas antes del agotamiento o el colapso |
| Los límites pueden ser simples y concretos | Fronteras temporales para noticias, nada de vídeos gráficos, centrarse en una causa | Aporta herramientas prácticas para estar informado sin quedar desbordado |
Preguntas frecuentes
- Pregunta 1 ¿Por qué no siento nada cuando leo sobre hechos horribles?
- Pregunta 2 ¿De verdad se puede desarrollar trauma solo por ver las noticias?
- Pregunta 3 ¿Cómo sé si estoy experimentando trauma vicario o solo estrés?
- Pregunta 4 ¿Qué puedo hacer si me siento culpable por apagar las noticias?
- Pregunta 5 ¿Cuándo debería plantearme buscar ayuda profesional por esto?
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero!
Dejar un comentario